Tal como anunciara en octubre de 2009, en el relanzamiento a nivel mundial del Kindle, Amazon ya dispuso la venta del lector de libros electrónicos para Argentina y Chile a partir de este mes. De hecho la tecnología inalámbrica basada en redes 3G y Edge del e-book se podrá utilizar en un vasto espectro para acceder a través del Kindle Store a más de 300.000 libros y varias ediciones digitales de diarios y revistas.
En el sitio web el último modelo del Kindle, con pantalla monocromática de 6 pulgadas, tiene un costo de 259 dólares, pero también se podrá optar a partir del 19 de enero por el modelo DX, versión con pantalla de 9,7 pulgadas y mayores prestaciones que al costo de 489 dólares permite además el acceso a las ediciones digitales de diarios impresos como El País, El Universal de México o The New York Times y también visualizar documentos y presentaciones personales. En ambos casos hay que tener en cuenta el costo de los gastos de envío más impuestos de aduana, un dato más que importante dada la incidencia del "impuesto tecnológico" recientemente aplicado en la Argentina, donde además ya se ofrece el Kindle DX por algo menos de seiscientos dólares en sitios de compra y venta.
El anuncio no deja de ser novedoso a pesar de que lo que ya hay en el mercado, pero para los afectos a la tecnología digital, el beneficio de contar con un dispositivo delgado y portable como una revista y con dimensiones similares a las de un libro, aún con el costo de las ediciones que ofrece el Store de Amazon, se resume en una lectura más cómoda y económica, además de optimizar espacio y sumar otras aplicaciones que ofrece, por el momento no todas disponibles en esta región.
Finalmente el "futuro del papel" ya se encuentra entre nosotros, no importa demasiado cuáles sean las diferencias entre el Kindle de Amazon, el Daily Edition de Sony o el proyecto de Google en la materia. Amazon por lo pronto ofrece una versión de la plataforma del Kindle para Blackberry, I-Phone y otros dispositivos móviles, y existen también diferentes desarrollos de e-magazines a plena imagen y color como el que muestra Ilustrae. El papel llegará a su fin largamente anunciado y los e-books, limitados o no al acceso de ediciones digitales, monocromáticos o en variada escala de grises, con o sin imágenes, con teclados o pantallas táctiles, llegaron para quedarse, competir en prestaciones y mejorar.
La pregunta es si para ese entonces todos puedan tener acceso a la cultura.

